Dejamos Macondo por McOndo. El Presentación del país McOndo me parece muy sincero con un humor que caracteriza más los periódicos de los universidades de las obras literarias, pero el lector puede relacionar con la lenguaje, y este parece accesible y sincero.

Me parece un poco como un libro que he leído en Barcelona, que se llama Odio Barcelona, que es también un colección de cuentos cortos de autores jóvenes, pero sobre Barcelona. Pero también tiene este sentido de la búsqueda de sentido en cosas ordenarías y la vida diaria.

Pues en realidad es como e opuesto de una búsqueda de la identidad. Es que los autores quieren decir que tienen un identidad fuerte y real, que no tiene nada que ver con lo que pensamos nosotros lectores ignorantes, y entonces ellos tienen que alumbrarnos. Es interesante como algunas sociedades son tan en contra de ser generalizados, pero generalizan todo lo que es extranjero a ellos. No quiero criticar nadie, pero decir que toda la literatura latín americana es como Cien años de soledad es tan ignorante que decir Shakespeare fue el único dramaturgo, o que Mukmuk y Quachi son representantes de la ciudad de Vancouver. Pero si, como dicen ellos, tienen un identidad real que es fuera del realismo mágico, que es el realismo virtual. Pues todas las países tienen sus propios movimientos literarios, y lo que esta transpirando en America Latina hoy, es el movimiento de McOndo. O este es que nos enseña el prólogo.

Los cuentos cortos son muy diferentes a uno a otro. Pero los que he leído tienen en común el aspecto que nombran los lugares. Todas las calles son nombrados, y las plazas, las tiendas, etc. Es que los autores quieren invocar un sentimiento de conocimiento en algunos lectores quienes conocen estos lugares. Como información privilegiada. Como si quieren decir que estas cosas y eventos no pueden pasar en otro lugar.
En el libro Odio Barcelona, unos de los elementos específicos de muchos de los cuentos fue la anonimato de los lugares, las calles, como si Barcelona podría ser cualquier otra ciudad. En algunos cuentos de McOndo no, estas cosas solamente pueden pasar en estos lugares específicos.

(los fotos son de Buenos Aires, Buenos Aires, y Mexico D. F.)

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