¡Acucuác! – La dominancia de la onomatopeya en este leyenda se hace evidente en los primeros paginas del texto.
¡Pi-juy! ¡Chirquirin! ¡Cú-cú! ¡Kí-kí-kí-kí!  – Y varios otros manifestaciones vocales de animales aparecen en el espejismo del palacio del Sol.

La repetición es también algo que permanece durante esta obra. Creo que con este repetición de frases y palabras, Asturias quiere imitar la repetición del tiempo. “De la mañana a la tarde, de la tarde a la noche, de la noche a la mañana.” Con repetir palabras (cuác acucuác, flecha, sol, plumas, etc) y frases (todas las cortinas empiezan con frases similares como cortilla X color de la Y, magia del color X de la Y), pienso que él pone énfasis en este cualidad cíclica del tiempo.
El numero tres también me parece importante – hay tres colores – tres partes del día, la obra dura tres días, etc.

No entiendo claramente ¿por qué quiere matar Chinchibirín a Guacamayo? Lo que entiendo es que Guacamayo decía que Cuculcán no puede tener descendencia. Y entonces Chinchibirín le llama un engañador, y se enoja. Pero… ¿por qué? ¿Tiene que ver con el medio arco del viaje del sol en el cielo?

Los colores son muy importantes en este cuento. El día es amarillo, y todo bueno, toda la naturaleza, todo eso es amarillo. La tarde es rojo, y por el mayor parte hostil. La primera cortina roja empieza con Cuculcán y Chinchibirín disparando flechas a la cortina, quien emite gritos humanos y la escena entera es una violenta danza muy extraña. Por fin la noche es negra para simbolizar su cualidad misterioso y peligroso. Pues, en relación con los colores, tenemos Guacamayo, quien es presente en todas las cortinas, en todas partes del día – entonces en todos colores. Y él nunca cambia, siempre tiene sus colores vibrantes – es irisada.

Los distintos tortugas me parecen un poco cómico. Quiero dibujar un ilustración por este libro – un tortuga barbada y un tortuga con flecos.

Lo que es muy distinto entre este segunda parte y lo primero, es, obviamente, la forma. Este segunda parte es como un obra de teatro. Lo consiste solamente de dialogo y acotaciones. Entonces el dialogo introduce un cierto estilo de multiperspectivismo. Hay muchos personajes quienes tienen sus propios puntos de vista,  y este permite Asturias a experimentar con varias cosas. Por ejemplo, él introduce la duda. ¿Es cierto, lo que dice Guacamayo? El personaje de Chinchibirín lo cuestiona, y entonces el lector también pierde la seguridad de un narrador omnisciente.

La moraleja del cuento es la siguiente:  “La noche se hizo para la mujer. La mujer es la locura”

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